Mostrando entradas con la etiqueta plásticos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta plásticos. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de abril de 2016

Cachalotes hambrientos, pero con los estómagos llenos de residuos plásticos en el mar del Norte

Trece ejemplares han perecido tras quedar varados en una playa de Alemania mientras seguían el rastro de calamares 



Loss cuerpos de trece cachalotes han aparecido varados en una playa cerca de la ciudad alemana de Toenning, en el estado de Schleswig-Holstein. Tras la realización de las necropsias se ha conocido que sus estómagos e intestinos contenían grandes cantidades de residuos plásticos. Pero su final se ha producido como consecuencia de un fallo cardíaco.
Desde que comenzara 2016, 30 cachalotes han llegado a la costa alemana del mar del Norte, incluyendo los 13 últimos ejemplares encontrados en Schleswig-Holstein.
«Las fuertes tormentas que ha sufrido la zona (noroeste del océano Atlántico) han desplazado a los calamares. Los mamíferos marinos han seguido a sus presas hasta que se han visto en aguas poco profundas y han quedado finalmente varados», explica la veterinaria Ursula Siebert, en declaraciones al diario británico Daily Mail, de la Universidad de Hanóver
Se trata de juveniles machos entre 10 y 15 años de edad y de entre 12 y 18 toneladas de peso. Aparentemente no tenían problemas en sus órganos internos y no presentaban un número anormal de parásitos. Los animales, sin embargo, mostraban signos de desnutrición. Según apunta la investigación, «probablemente su última comida tuvo lugar en aguas noruegas».
Un cachalote de 15 toneladas de peso necesita ingerir 450 kilos de comida al día, pero en sus estómagos solo había evidencias de que hubieran comido reciente plástico. La basura retirada de sus estómagos incluye una red de pescador de 13 metros de largo y 1,2 metros de ancho, una parte del motor de un coche de 70 centímetros de largo y un borde afilado que recuerda a un cubo de plástico.
El ministro de Medio Ambiente de Schleswig-Holstein, Robert Habeck, ha instado a la ciudadanía a ser más responsables con el medio ambiente

miércoles, 26 de febrero de 2014

El riesgo de que los compuestos químicos pasen del envase a la comida


Investigadores alertan de los posibles daños para la salud de miles de sustancias de uso diario

Entre ellos hay productos que simulan la actividad hormonal como los disruptores endocrinos.

Unas de las sustancias que preocupan cada vez más a epidemiólogos, nutricionistas, endocrinólogos son los compuestos químicos que se encuentran en los materiales que están en contacto con la comida. Pueden ser sustancias presentes en la película transparente con el que se envuelven los filetes para congelar, en el recubrimiento de las latas de envases de comida o bebida, en el revestimiento interior plástico de los vasos de cartón o las tarteras en las que se recalientan las sobras. O pueden ser otros componentes presentes en procesos de almacenamiento y procesado de comida o bebida; o en instrumentos que se emplean para servirla.
El problema surge cuando estas sustancias químicas migran hacia los alimentos que se consumen, un proceso que se acelera con el calor.
Esta exposición es crónica, de largo plazo: “uno está expuesto a estas sustancias prácticamente de forma cotidiana”.
“Algunos de estos compuestos están regulados y permitidos. La mayoría de ellas no están estudiadas”, Entre las sustancias está el formaldehido, un producto que se usa como bactericida o conservante. Se puede encontrar, en pequeñas cantidades, en botellas de plástico de tereftalato de polietileno (material más conocido por sus siglas en inglés, PET). Está considerado como una sustancia cancerígena por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, en sus siglas en inglés).
Otras de las sustancias con capacidad de trasladarse a la comida que se emplean en los procesos de envasado son los llamados disruptores endocrinos, unos compuestos químicos capaces de simular el comportamiento de las hormonas. Entre ellos están los ftalatos, el triclosán (antibacteriano y fungicida), el nonilfenol (detergente), el tributilo de estaño (biocida) o, uno de los más famosos, el bisfenbol-A.
Respecto a estas sustancias, la Sociedad Española de Salud Pública y administración Sanitaria (Sespas) remitió recientemente una carta a la Comisión Europea en la que se expresaba la “honda preocupación por los efectos sobre la salud humana y ambiental” causada por los disruptores endocrinos. La entidad solicitaba “la adopción de medidas y políticas urgentes para reducir la exposición de la población y el medio ambiente a dichos tóxicos” que se encuentran en “alimentos, agua, envases juguetes, textiles, plaguicidas, productos de higiene y otros muchos artículos de consumo”.
Existen trabajos que han establecido una relación directa entre disruptores endocrinos como el bisfenol A y la diabetes.
De momento, además de plantear medidas a título colectivo, como por ejemplo políticas europeas que regulen esta cuestión (Francia ha prohibido el uso de bisfenol A desde 2015), Y se debe calentar la comida en el microondas sobre una superficie inerte como un plato de vidrio en lugar de envases de plástico.Unas de las sustancias que preocupan cada vez más a epidemiólogos, nutricionistas, endocrinólogos son los compuestos químicos que se encuentran en los materiales que están en contacto con la comida. Pueden ser sustancias presentes en la película transparente con el que se envuelven los filetes para congelar, en el recubrimiento de las latas de envases de comida o bebida, en el revestimiento interior plástico de los vasos de cartón o las tarteras en las que se recalientan las sobras. O pueden ser otros componentes presentes en procesos de almacenamiento y procesado de comida o bebida; o en instrumentos que se emplean para servirla.
El problema surge cuando estas sustancias químicas migran hacia los alimentos que se consumen, un proceso que se acelera con el calor